Carta anónima a un enfermo de cirinavirus

marzo 19, 2020

Las paredes no acaban con la libertad de nuestra mente

Carta anónima a un enfermo de coronavirus
Martes, 17 de marzo de 2.020
Querida hermana o querido hermano:
Porque yo entiendo que todos los seres humanos somos hermanos, espero que mis palabras te ayuden, me llamo Susana, soy maestra de Primaria en un colegio público de Getafe. A mí, me gustan los niños, me gusta su inocencia, su frescura y esas sonrisas tan claras que regalan. No sé si tú tendrás niños cerca habitualmente, si es así acuérdate de cómo suenan sus risas cuando se tronchan por cualquier cosa.
Sé que es difícil estar aislado, pero seguro que tienes en tu cabeza a las personas que te quieren, empieza a sacar todos los recuerdos maravillosos que tienes en tu vida y disfrútalos; ordénalos como se ordena un armario y mientras los pienses estarás fuera de esa habitación.
También es buen momento para hacer viajes imaginarios, puedes repasar aquellos lugares que te gustaron tanto, pregúntate por qué querrías volver a esos sitios, haz una lista mental de todos los paisajes a los que vas a viajar cuando todo esto acabe. También puedes hacer planes sobre las cosas que aún no has hecho y que en cuanto salgas vas a hacer. Piensa en pequeñas cosas, cierra los ojos, imagínate sentado mirando al mar, sonríe, levántate y pasea por esa playa, igual que antes de chupar el helado ya está el frescor en nuestra boca, siente la arena y no dejes de sonreír porque el mar te está esperando.
Los relojes no paran, sabes, y va a llegar el día en que estés curado y esos médicos que te están cuidando tan bien te den el alta y vuelvas a tu vida normal. No dejes que el covi se coma tu alegría, tienes que salir de ese hospital feliz porque afuera todos os esperamos y gritaremos de felicidad cuando no quede nadie ingresado.
Hasta que eso llegue, acuérdate de cuidar de tu alegría, canta canciones por las mañanas y elije una para cada día, la canción campeona, anótala cada noche. Antes de que esa lista de canciones sea muy larga estarás fuera y podrás cantárselas a las nubes mientras paseas por tu pueblo o por tu bosque favorito.
Tienes la cabeza llena de universos, no dejes que te aprieten esas cuatro paredes, con cada sonrisa ya te estás mejorando. Te mando toda mi energía que te llegará a través de la red que tejemos todos los humanos. Mi perro Breogán mueve la cola, también él te manda alegría y vida.
Un abrazo fuerte
Susana

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