Gracias por hacerme sentir que lo que escribo vale de algo.

abril 8, 2020

Lo más importante es no rendirse, tirar siempre para adelante y sobreponerse a todo.

Madrid, marzo de 2020.

Querido/a paciente:

Hoy quiero volver a escribir otra carta y ojalá que a ti, que la recibes, te guste. Quién sabe. Bueno, lo importante… que puedas leerla y te haga un poquito de compañía. Y es que leer es otra forma de acompañar. Hay alguien, en este caso, yo, que habla y alguien, en este caso, tú, que lee y contesta. Y todo desde el silencio, pero tan lleno de sonidos. Porque, es cierto, también en silencio se pueden decir muchas cosas. Lo sabes, ¿verdad?

Me gustaría que imagines que estamos juntos, da igual que no nos conozcamos. Puede que nos hayamos sentado en el mismo banco del parque o estemos apareados en la misma fila del tren cuando viajamos para llegar a destino. 

Y tú estarás a tus cosas y yo, aun a riesgo de ser molesto, te preguntaré algo. Es que, ¿sabes? Me gusta conversar, escuchar. Ya se sabe: tenemos una boca para hablar y dos orejas para oír, aunque hablemos, a veces, el doble de lo que escuchamos. Bueno.

-Cómo está? ¿Va lejos? Se está bien aquí, ¿verdad? ¿Sabe? Soy escritor.

-¿Escritor? Difícil cosa debe ser ésa. Además… veo que tiene un bastón blanco a su lado, ¿es que no ve?

-Ah, sí. Soy ciego. Por cierto, me llamo Alberto aunque me gusta más que me digan Albertito. Me recuerda mis tiempos de chico en el pueblo. Y lo de escribir… vaya, como todo. Es ponerse y luego cuestión de práctica. Como lo demás.

-¿Se las apaña bien sin ver?

-Pues sí, no me va mal. Estoy acostumbrado que ya hace muchos años. Es cuestión de memoria, orden, ganas y ayuda, esto siempre.

-Y de echarle cojones. Si me pasara a mí… no sé no sé.

-No se crea, que no es para tanto. A todo se acostumbra uno aunque, sí es verdad que a veces se echa en falta poder ver, que hay cosas chulas que no vale con imaginarlas, hay que verlas. Pero bueno…

-¿Y qué escribe?

-Ah, historietas cortas. Me gusta ayudar y creo que escribiendo lo hago. No se crea, no seré tan ingenuo como para pensar que a todo el mundo, pero con que a alguien le haga gracia… Lo que más me gustaría es valer para hacer reír a los demás. 

-Es bueno sonreír.

-Ya lo creo. Hasta de sí mismo. Y para sonreír, nada mejor que imaginar.

-A mí me hace gracia cuando cantan los pájaros. Sonrío pensando que hablan entre ellos y que se cortejan.

-Pues sí, son bonitos los trinos de los pájaros. Yo me río imaginando las caras a partir de las voces. Es que hay algunas conversaciones que… vaya vaya.  Esas chiquillas hablando entre ellas de sus ligues o ese señor que despotrica, aturullado porque se le ha bloqueado el móvil. Qué cosas jejjejeje… Y luego cuando me acuerdo de cosas que me han pasado, cegatadas, las llamamos. Un día se me cayó el frasco de colonia y como era redondo, rodó, menos mal que no se rompió, pero qué bien olía todo. Anduve tocando todo el suelo hasta que lo pillé porque el condenado se me resistía. Justo cuando lo iba a alcanzar, zas, le daba con el pie y nada, el condenado que se me escapaba. Al final, lo pillé, cabrito. Y otra vez cuando me caí en una zanja y estaba el operario trabajando. Menudo susto debí darle, vaya, que le caí como llovido del cielo jejejeje.

-Bueno, que parece que ya se nos hace tarde. Cuídese y me ha alegrado conocerle…

Pues sí, así es. Se nos hace tarde. ¿Qué tal? Espero que te haya agradado mi historia. En fin, lo más importante es no rendirse, tirar siempre para adelante y sobreponerse a todo. Luchar, luchar y luchar.

Un abrazo sentido con mis mejores deseos de paz y bien.

Alberto.

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