Mi reconocimiento a todo el personal sanitario

marzo 20, 2020

Una carta de reconocimiento y energía a los sanitarios, a los que cuidan de otras personas y siguen con energía y positivismo mostrando su mejor cara a quien más lo necesita

A los compañeros sanitarios…

Nunca imaginamos que podríamos estar viviendo
una situación como esta. Y fíjate si no vivimos
situaciones alegres, graciosas, tristes, emocionantes,
frustrantes, de tristeza, confusión, dudas, asombro…
y un sinfín de adjetivos, ya que trabajamos con
personas. Yo siempre digo que cuidando de otros veré
de todo, porque cada persona es única, ¿pero esto…?
Esto no debíamos estar viviéndolo…

Y aún así me sigo sorprendiendo de lo que veo. Observo a mis compañeros y compañeras
cómo estáis desarrollando una creatividad infinita para generar ambientes de tranquilidad, cómo están bailando, cómo estáis
sonriendo a todo el equipo y a las personas a las que cuidáis. 

Porque estas situaciones sacan lo mejor y lo no tan bueno de nosotros mismos. Afloran
sentimientos de miedo, tristeza, preocupación, ansiedad. Y todo lo que pueda describir es
poco. Sentimientos normales totalmente que hay que dejar salir y sentir. Pero que no nos
paralicen. Y sé que no lo están haciendo…

También la organización y el liderazgo es importante, esos roles que afloran y tiran de
nosotros en los momentos en los que lo necesitamos. A veces unos son más fuertes, otros
sentimentales, otros introvertidos, otros alegres… Unos saben más de medicina, otros son
creativos, otros saben escuchar, también los hay que tienen un don de la palabra, están los
que contagian alegría, los que planifican, los que moderan, los que lo tienen todo bajo control,
los empáticos… en definitiva cualidades que suman. ¡pero todos tenemos nuestro diamante,
no lo olvidéis!

Nuestro trabajo son cuidados, es amor, son besos, son abrazos, risas, lloros, ir de la mano… y esta situación
nos priva de gran parte de nuestro trabajo. Nos hace parar y nos limita el movimiento. Pero no nos limita el crear, el apoyarnos
en la distancia, el inventar y por supuesto tampoco la alegría. No nos limita el compañerismo,
sino que nos lo magnifica. Y son en estos días cuando una mirada del otro o un contacto de
codos funciona como una carga al cien por cien de nuestra batería emocional.
Gracias por tanto. ¡Seguimos al pie del cañón!

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